COMO PARTE DE LA BRIGADA DE ENTRE RÍOS
Tres bomberos de la ciudad combatieron los incendios del sur y contaron su experiencia
Se trata de Daniela Barrios, Ayelén Suárez y Jonatan Dumusset, quienes estuvieron 15 días realizando tareas para contener los focos de fuego en el Parque Nacional Lanín en Neuquén.
Luego de 38 días de combate contra el fuego, el incendio en el Parque Nacional Lanín logró ser contenido. Las llamas devoraron 24.100 hectáreas. Sin embargo, el trabajo continúa. Se estima que más de 300 brigadistas participaron de las tareas de contención y extinción de los focos ígneos y tres de ellos fueron gualeguaychuenses.
A pocos días de su retorno, Ahora ElDía conversó con Daniela Barrios y Ayelén Suárez, bomberas voluntarias de la ciudad que viajaron a ayudar con la triste y grave situación vivida en el sur argentino.
“Llegó una convocatoria a nivel provincial y nos preguntaron quiénes estábamos disponibles para ir dos semanas a ayudar a contener el fuego en Neuquén. En mi caso, como dejé el Ejército en junio que era lo que me quitaba la posibilidad de movilizarme en algunas ocasiones y justo no tenía materias que rendir en el Profesorado, se me alinearon los planetas y pude ir. Además, veíamos las noticias de los incendios y nos parecía devastador. Queríamos ayudar”, contó Daniela. A modo de anécdota, mencionó que hacía pocos días que se había casado y su familia bromeaba con lo rara que resultaba su luna de miel.
Sobre cómo fue llegar hasta Neuquén, Ayelén detalló que al formar parte de la Brigada de Entre Ríos partieron todos juntos: “Salimos el jueves 13 de febrero a la mañana y llegamos a la Pampa, donde paramos a dormir. Luego, el viernes salimos temprano rumbo a Centenario, provincia de Neuquén, donde nuevamente paramos a dormir y el sábado hicimos el trayecto que nos quedaba hasta el Parque Nacional Lanín”.
Daniela resaltó que, en principio, el destino era Junín de los Andes, pero “el viernes nos avisaron que nos cambiaban de punto porque el incendio en Junín estaba controlado y se había descontrolado del lado de Aluminé, que es parte del Parque Nacional Lanín. Y ahí nos quedamos”.
Según relataron las brigadistas, cuando llegaron a la ciudad donde hicieron base, pudieron ver un poco de humo debido a las condiciones climáticas, pero que si no, el incendio quedaba tapado por las montañas.
Para llegar a sus lugares de trabajo y poder contener el incendio, debieron recorrer varios kilómetros en camionetas 4x4, únicos vehículos capaces de llegar hasta los focos por tierra, sino debían hacerlo en helicóptero.
¡A cavar, se ha dicho¡
Quienes formaron parte de los grupos para controlar el fuego, se dividieron en dos categorías, aquellos que trabajaron en contacto directo con las llamas y los que se dedicaron a hacer brechas, es decir canales de 40 centímetros de profundidad y varios metros de largo para cortar el paso al fuego. En esto último se vieron envueltas las gualeguaychuenses.
“Nuestro trabajo consistía en hacer brechas, es decir delinear unas especies de canaletas entre lo quemado y lo no quemado. La idea era que si el viento daba la vuelta, las brechas actuaran como cortafuego, ya que donde quedan puntos calientes, con el mínimo viento se reactiva todo”, explicó Barrios.
Para llevar a cabo esta labor, debieron utilizar zapas de mano y palas, entre otras herramientas. Lo más complicado eran las características del terreno, con sus pendientes y la gran vegetación.
“Nos encontramos con muchas cañas y los que llevaban motosierra tenían que ir limpiando el terreno para abrir paso. Primero, teníamos que sacar las raíces y todo lo que estuviera a nivel superficial y después cavar 40 centímetros de profundidad y un metro y medio de ancho”, ilustraron ambas.
Otro de los factores al que tenían que prestar atención era el viento: “Había días que nos sacaban de la montaña más temprano por el tema del clima”, confirmaron en esta dirección.
“Fue una experiencia nueva, es muy distinto al terreno que estamos acostumbradas. Sólo cuando volábamos en helicóptero tomábamos dimensión de la magnitud del incendio y de la cantidad de focos que había. Me impactó mucho. Es muy difícil controlar el fuego, por esperaban tan desesperadamente las lluvias. Más allá del trabajo de los brigadista, es muy complejo extinguir el fuego, porque se trabaja con poca agua, ya que hay pocos arroyos en la montaña. Además, para extraerla, tenés que movilizar bombas, que son pesadas, y metros y metros de manga. Todo eso lo tiene que trasladar el personal, porque el helicóptero te deja lo más cerca posible y después hay que caminar con ayuda de un guía, porque te podés perder”, expresaron sobre los pormenores de la labor.
Y agregaron que la complejidad del terreno provocaba que algunos incendios sucedieran en las copas de los árboles o de forma subterránea: “En el caso de las araucarias cuando se queman y tiene piñones, explotan y desparraman fuego para todos lados. Por otro lado, nos pasó de parar a comer, sentarnos y sentir la tierra caliente porque el fuego iba por abajo”.
Cada uno de los días que prestaron voluntariamente su servicio, Daniela y Ayelén trabajaron en diferentes puntos dentro del Parque Nacional Lanín. La experiencia les llevó a reflexionar sobre lo que pasa en la ciudad, sobre todo durante el verano: “La mayoría de los incendios a los que asistimos dentro Gualeguaychú son provocados por la falta de conciencia de las personas. Los vecinos dentro de los barrios deciden prender fuego la basura en algún terreno baldío y después tenemos que llegar nosotros a apagarlo. Ahora, se calmó porque llovió mucho. Pero si no, estábamos teniendo un montón de estos casos”.