CRISIS E INCERTIDUMBRE POR EL DÓLAR
Los almacenes sufren por las bajas ventas y los precios de los alimentos volvieron a subir
Ante un escenario de inestabilidad cambiaria como el que se vive desde hace varias semanas, el valor de los elementos de la canasta básica volvió a aumentar y eso se ve reflejado en las góndolas de los comercios de la ciudad.
La lucha contra la inflación vive días cruciales. Las consultoras privadas estiman que el aumento del índice de precios al consumidor (IPC) subiría con respecto a febrero y se ubicaría cerca del 3%, pero lo más preocupante es que el incremento en los alimentos y bebidas, que impacta directamente en los bolsillos de todos los vecinos, se estima que ronde por encima del 5%.
Los rubros con mayores aumentos, según la consultora Analytica, lo encabezaron las verduras (+13,6%) y las carnes y derivados (+4,0%). Además, en estos primeros días del mes, desde la Cámara de Industriales Panaderos (Cipan) anunciaron un aumento del 12% en el precio del kilo de pan, que entró en vigencia el 1 de abril, debido a los elevados incrementos de los costos de producción.
Al respecto, Fernando Savore, presidente de la Federación de Almaceneros, confirmó a Ahora ElDía que los alimentos sufrieron incrementos: “Los cambios de precios comenzaron a partir de la segunda semana de marzo, tuvimos un golpe importante en el aceite que subió un 10%, igual que el café, después las harinas también aumentaron incluso más de un 10% y eso también castiga a las galletitas que subieron un 5%. En lo que es lácteos tenemos un 2,9% ahora en abril, pero desde sumando desde enero ya lleva acumulado más de un 10%. Un cajón de huevos que trae 12 maples lo pagábamos $55.000 y ahora está $80.000 y nos dicen que puede seguir subiendo”.
Acerca de las causas, aseveró que “evidentemente cuando está la inestabilidad del dólar que sube y baja tenemos la especulación de los delincuentes, tanto de mayoristas como las fábricas”.
Sobre si estos incrementos se trasladan inmediatamente a los consumidores, Savore aseveró que es así ya que “no tenemos más margen, nosotros no somos como un negocio de calzado o de ropa que marginan con un 100% o más, nosotros nos manejamos con un 25% o 30%, no más que eso”.
En cuanto al consumo, el referente de los almaceneros describió; “La realidad es que el bolsillo del consumidor no da más; el otro día hacía una encuesta con mis clientes de confianza cuánto le queda del sueldo después de pagar el alquiler, la prepaga, los servicios, el colegio, la tarjeta… y todos te dicen que ronda un 40%, entonces es muy poco el margen que les queda. Y el almacenero es un espejo de los vecinos, si no les va bien a nosotros tampoco porque además el costo operativo del negocio subió, antes pagábamos $90.000 de luz y ahora llega casi a los $360.000. La verdad que es muy complicado juntar el dinero si no hay ventas”.
Acerca del panorama que vislumbran para los próximos meses, planteó: “En la mesa del consejo discutimos muchas veces y llegamos a la conclusión que si acá no se aumenta el sueldo del trabajador no hay otra forma de hacerlo funcionar. Lo que vemos como Federación al analizar la situación económica, no de hoy con Milei, sino desde hace muchos años, es que caminamos alrededor de un círculo hace mucho y no solucionamos nada. Hoy, con la recesión que hay, es imposible que alguien levante las ventas, empezamos a inventar cosas para subsistir, pero hay un debate más profundo. El aporte patronal representa más del 50% del sueldo, mientras un sueldo es de $900.000 hay que depositar más de 450.000 de aporte patronal, ahora si en vez de aportar eso se aporta $225.000 y el resto va para el empleado, todo en blanco, es la única forma porque lo que se necesita es la recuperación salarial, pero no se la podés ir a pedir a las empresas, porque si suben los sueldos un 30% aumentan los productos un 30%”, concluyó.
Por su parte, el expresidente del Centro de Almaceneros de la ciudad Gerardo Almada, compartió lo dicho por Savore y comentó que en Gualeguaychú “las primeras marcas se mantienen tranquilas, pero lo que aumentó fueron los costos logísticos, hay que mirar el precio del combustible más que del dólar, ese costo es imposible de evitar”.
De acuerdo con el Índice de Costos del Transporte (ICT), mover un camión en Argentina fue 1,92% más caro en marzo. Con la variación de enero (2,62%) y la de febrero (1,62%), el ICT, elaborado por la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (Fadeeac) y auditado por la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, acumula un crecimiento del 6,3% en el primer trimestre de 2025.
Si se observa lo ocurrido en los últimos 12 meses, el costo escaló un 41,7%, luego de cerrar 2024 con casi un 85% de alza y marcar un récord en 2023 con un 248% de variación, el valor más elevado de los últimos 30 años.
Tal como señalan los especialistas, junto con un moderado nivel de actividad y en medio de un contexto de reducción de la inflación general, los menores ajustes en los costos operativos durante los últimos dos trimestres se deben a los continuos diferimientos en la aplicación de los impuestos específicos a los combustibles, decisión que nuevamente contribuyó a contener las variaciones en el precio del gasoil, el insumo más gravitante en los costos del sector.
Desde Comercio apuntaron contra los mayoristas
La Federación Argentina de Empleados de Comercio y Servicios (Faecys) acusó esta semana a la Cámara Argentina de Distribuidores y Autoservicios Mayoristas (Cadam) de ser uno de los principales generadores de inflación en la Argentina mediante "la especulación empresaria, la dolarización de precios y la rentabilidad".
La entidad vinculó el aumento de la inflación a la remarcación de precios de las empresas mayoristas: "Hablemos de la especulación empresaria, la dolarización de precios, la rentabilidad, y de Cadam como uno de los principales generadores de inflación en la Argentina".
Sostuvo que "no se puede hablar del costo laboral sin mencionar el rol que tiene la Cadam y sus empresas asociadas en la formación especulativa de precios por la dolarización injustificada de productos y la permanente búsqueda de rentabilidad a costa del salario de los trabajadores".
"Se dolarizan precios en un país donde los salarios se pagan en pesos, y cualquier movimiento cambiario se transforma en excusa para subir precios, incluso cuando no hay un aumento real de costos. Esta práctica tiene un solo objetivo: maximizare márgenes y trasladar toda la inestabilidad al consumidor final, que es el trabajador", denunció la Faecys.
Dijo que la " Cadam no habla de esto, pero ahí es donde se esconde el verdadero problema. No son los aportes sociales ni el movimiento obrero organizado, sino una lógica empresarial que esquilma el poder adquisitivo de quienes menos tienen para sostener ganancias desproporcionadas en tiempos de crisis".
El escenario inflacionario actual refleja una crisis estructural que trasciende gobiernos y medidas coyunturales. Como bien señalan los referentes del sector, el círculo vicioso de precios-salarios-aportes patronales parece no tener salida en el corto plazo, mientras los argentinos ven erosionado día a día su poder adquisitivo. La especulación en la cadena de valor, sumada a costos operativos que se disparan y consumidores con bolsillos exhaustos, conforman un cóctel explosivo que requiere soluciones integrales más allá de señalamientos mutuos.
La situación descrita por almaceneros y trabajadores evidencia que el problema de fondo radica en un modelo económico que no logra romper con sus contradicciones históricas. Mientras los precios de los alimentos básicos siguen trepando y los salarios pierden la carrera contra la inflación, se hace evidente la necesidad de un pacto social que redistribuya costos entre todos los actores de la cadena productiva. Como advierten los especialistas, sin una recuperación real del poder adquisitivo y una racionalización de la estructura de costos empresariales, difícilmente se podrá revertir este ciclo de estancamiento con inflación que tanto daño hace a la economía familiar.