A CASI 20 AÑOS DE SU CIERRE
Locales, oficinas o departamentos: los proyectos que evalúan para revitalizar el ex Cine Palma
La importante esquina frente a la Plaza San Martín donde supo funcionar una de las salas más concurridas de la ciudad pertenece a la Diócesis de Gualeguaychú y en estos momentos está analizando tres propuestas de inversores locales para definir qué propósito darle, pero no descartan la idea de hacer un fideicomiso. Aunque continúan abiertos a recibir otros proyectos y no descartan la idea de que allí vuelva abrir un cine, las opciones principales que contemplan apuntan a desarrollos inmobiliarios.
Hace casi dos décadas que la histórica sala en la que funcionó el Cine Palma se encuentra abandonada. Desde entonces, muchas han sido las iniciativas de la Catedral San José y del Obispado de Gualeguaychú -los propietarios del inmueble- para darle un nuevo propósito a este importante local adjunto a la casa parroquial. En diálogo con Ahora ElDía, el actual párroco de la Catedral San José, Mario Tournoud, contó que “hubo distintos proyectos e intentos de hacer algo”, pero que “cuando se empezaron a evaluar costos y números se vio que eran imposibles por no disponer del dinero necesario”. Luego de un impasse, desde finales del año pasado y en lo que va del 2024, la Iglesia retomó las gestiones para escuchar nuevas propuestas de desarrolladores e inversionistas de la ciudad.
“Algunos insisten en que se puede recuperar como cine, y si aparece un inversor que quiera hacerlo también puede ser una posibilidad, pero la mayoría de los inversores proponen hacer otro tipo de desarrollo que tenga que ver con locales comerciales, que son necesarios en esta zona tan importante de la ciudad. También se contempla la posibilidad de que se construyan oficinas para profesionales, o incluso departamentos para familias, aunque eso sería más complicado por el tema de las cocheras. Estamos en la etapa de escuchar y evaluar propuestas, analizar qué se puede hacer y a qué costos, y ya recibimos a varios interesados”, señaló Tournoud, y aseguró que “una vez tengamos la propuesta que nos parezca más apropiada para llevar adelante, avanzaremos; si aparece alguien y nos demuestra que se puede hacer un nuevo local cultural, por ejemplo, en vez de hacer oficinas, y esto es viable, conveniente y rentable, se puede ir con esa opción; no está definida la matriz que debe tener el proyecto”, aclaró.
El párroco adelantó que la decisión final se tomará con el aval del Obispado, ya que si bien “la parroquia es la propietaria”, todos los bienes están a nombre de esta institución superior, y que “la propiedad no se vendería”. En cambio, la iglesia evalúa -entre otras opciones- realizar un fideicomiso con los inversores interesados para luego recuperar su parte y poder sacar un rédito económico del inmueble mediante alquileres. “Nos tocaría una cantidad de locales, de la que seríamos dueños y a los cuales pondríamos en alquiler. Lo recaudado nos serviría para el mantenimiento de la parroquia, por ejemplo. Después, cada quien sería dueño de lo que haya comprado y de aquello en lo que haya invertido”, explicó.
Consultado sobre el estado edilicio del ex Cine Palma, Tournoud indicó: “El lugar está totalmente inhabitable, no hay nada que uno pueda recuperar de lo que hay actualmente, que son escombros. Todo lo relacionado al funcionamiento del cine ya fue en su momento desechado, vendido o donado. Quedan las paredes, que se deben conservar porque son Patrimonio Arquitectónico de la Ciudad. Por su parte, los techos hay que recuperarlos porque son muy antiguos”. También agregó que la sala se encuentra a oscuras sin luz eléctrica y mencionó que la Municipalidad realizó arreglos hace unos meses luego de que se identificaran problemas en el alero de la entrada. A su vez, señaló que como parte de dichas tareas de mantenimiento se taparon varias aberturas por las que ingresaba una gran cantidad de palomas al interior del edificio.
De esta manera, sea cual sea el proyecto que finalmente se decida llevar a cabo en la emblemática esquina de Urquiza y San José tendrá que contar con una considerable inversión para hacer frente a los gastos de refaccionar íntegramente el inmueble.
De salón parroquial a único cine de la ciudad
Con sus idas y venidas a lo largo del tiempo, el Cine Palma fue la sala local que alcanzó a varias generaciones de gualeguaychuenses y que, en distintas ocasiones, fue la única en funcionamiento; sin embargo, en sus orígenes no estaba previsto que cumpliera esta función.
En 1935 comenzó a construirse lentamente un salón parroquial de usos múltiples que luego adoptaría el nombre de Salón de Actos “San José”. Allí se realizaron diversas reuniones parroquiales y de grupos vinculados a la Iglesia como Acción Católica. Recién en la década del 40 surgió la iniciativa para que también funcione como cine parroquial, por lo que 1947 se obtuvo un permiso del Arzobispo de Paraná para que pudieran proyectarse películas, siempre y cuando respetasen “la clasificación de ‘Buena’, o sea, apta para todo público”, tal como remarca un histórico documento.
Según contó el expárroco de la Catedral, Mauricio Landra, el cine parroquial “luego pasó a un uso más comercial, ya que no había medios propios para las proyecciones”. Y resumió: “En la década del 70 muchos recordarán al señor Moreno administrando su uso, con un fin cultural-cristiano. Luego pasaron otros particulares que lo alquilaron con resultados varios. Para la década del 90 el edificio no contaba con los medios mínimos de habitabilidad y uso, lo que hizo que abriera y cerrara varias veces como cine”.
Por último, recordó que la última iniciativa privada que explotó el cine de manera comercial se dio en del 2000 y al 2005. Su cierre no solamente dejó sin uso el lugar hasta estos días, sino que también llevó a que la ciudad no cuente con una sala propia para este fin durante una década.