AIRES DE CAMBIO
Ciro Delcanto se despidió del tenis de Juventud luego de más de 30 años “Cerré un hermoso ciclo”
Con la necesidad de reinventarse y encarar nuevos desafíos, le puso fin a una etapa que le demandó más de la mitad de su vida.
Después de 32 años ininterrumpidos como profesor y director de la escuela de tenis del club Juventud Unida, Ciro Delcanto decidió -a sus casi 60 primaveras- que era el momento de encarar otras aventuras laborales, que se engloban en un proyecto de vida familiar, pero desafortunadamente por cuestiones ajenas a su alcance tendrán que esperar.
Delcanto anunció su despedida de la entidad de Alsina 60 mediante un sentido posteo en redes sociales, aunque no especificó los motivos de la determinación, los cuales sí hizo posteriormente en una extensa charla con Ahora ElDía, donde además repasó sus inicios y vivencias en una función que abrazó durante más de tres décadas. En el medio formó una familia con la llegada de sus dos hijos, a quienes también les inculcó su pasión por la raqueta.
“Estuve más de la mitad de mi vida como profesor y director de la escuela de tenis de Juventud Unida, y prácticamente no me tomé vacaciones por la demanda que requería mi trabajo y también porque lo disfrutaba mucho, por supuesto. Pero llegué a la conclusión que necesitaba un cambio en mi vida”, adelantó.
“Mi hijo mayor, Germán, está becado en el tenis universitario de Estados Unidos y de alguna manera ya tiene su futuro encaminado. Mientras que el menor, Pedro, de 21 años, daba clases de tenis conmigo en el club y surgió la idea de buscar un crecimiento para él con la posibilidad de tramitar la ciudadanía italiana, para irnos a vivir allá y trabajar -en lo posible- como profesores de tenis”, contextualizó.
“Necesitaba un cambio después de 32 años, tener nuevas experiencias de vida y apreciar nuevas culturas. Por eso decidí cerrar este hermoso ciclo en Juventud, al cual estoy muy agradecido a todas las comisiones directivas que pasaron en todo este tiempo, por el apoyo que me dieron. No me puedo quejar, me dieron la plena libertad de imponer mis criterios. Mal o bien, las formas de trabajos se hicieron a mi modo y por eso me llevó millones de recuerdos, anécdotas y maravillosos momentos”, agregó.
“Necesitaba un cambio después de 32 años, tener nuevas experiencias de vida y apreciar nuevas culturas. Por eso decidí cerrar este hermoso ciclo en Juventud, al cual estoy muy agradecido a todas las comisiones directivas que pasaron en todo este tiempo, por el apoyo que me dieron”.
Ciro Delcanto arrancó en la institución a principios de los ’90 bajo la gestión de Jorge Martínez Garbino y jamás se imaginó que su estadía en el club se extendería por más de tres décadas.
“Cuando me llamaron para dar clases en Juventud lo tomé como un trabajo provisorio, porque también soy profesor de historia. En aquel entonces, me quedaban pocas materias para recibirme de docente y pensé en probar con el tenis como fuente de ingreso temporal hasta mi graduación”, reveló.
“Antes de eso había dado siete años de clases en Tenis del Sol, pero la diferencia es que Juventud me propuso ser profesor y director de la escuela. Es decir, arrancar de cero y tomar decisiones. Enseguida, se sumaron alumnos y me empecé a ir muy bien. Con decirte que arranqué con tres alumnos y terminé con 150 en la actualidad”, añadió.
En cuanto a su formación como profesor de historia, indició que, “me recibí y fui a algunos concursos para arrancar a dar clases. Pero no tuve suerte y no agarré ningunas horas. Eso me decepcionó porque siempre había alguien que tenía más puntaje y agarraba las horas libres, pero en simultaneo me empezó a ir muy bien en el deporte y a tener buenos resultados con mis jugadores”.
El sábado pasado, es decir esa exactamente una semana, fue el último día de Delcanto cumpliendo funciones en lo que fue durante tantos años su segunda casa. “Fue una etapa que viví con mucha pasión y si volvería a nacer, elegiría ser profesor de tenis. Porque si bien fue mi trabajo durante 32 años, disfruté mucho, no sólo la formación y la enseñanza, la responsabilidad de estar a cargo del espacio, porque cuando arranqué el predio estaba abandonado y las canchas necesitan un mantenimiento permanente para estar en condiciones.
Hacía unos meses que el profesor anterior se había ido, el pasto estaba muy crecido, las canchas no tenían flejes, ni líneas marcadas, las redes estaban rotas y la instalación eléctrica era vieja. Con Ricardo Pulido (el dirigente que me fue a buscar) pusimos manos a la obra y reacondicionamos el predio que estoy tiene cuatro canchas en muy buen estado”, detalló.
“Fue una etapa que viví con mucha pasión y si volvería a nacer, elegiría ser profesor de tenis. Porque si bien fue mi trabajo durante 32 años, disfruté mucho, no sólo la formación y la enseñanza, la responsabilidad de estar a cargo del espacio, porque cuando arranqué el predio estaba abandonado y las canchas necesitan un mantenimiento permanente para estar en condiciones”.
En cuanto a cómo quedó posicionada la escuela de Juventud Unida en la actualidad con su salida: “Está en un gran funcionamiento con más de cien alumnos y con cuatro profesores capacitados, muy diferente a cuando lo tomé, que era una disciplina totalmente abandonada y desértica”.
La letra de la canción “Presente” -que popularizó la banda argentina Box- de que, “Todo concluye al fin, nada puede escapar…Todo tiene un final, todo termina”, grafica perfectamente el cierre del largo camino que transitaron juntos Juventud Unida y Ciro Delcanto, quien ahora buscará transmitir sus conocimientos y enseñanzas con la raqueta y la pelota de caucho en otros horizontes.
Si bien la idea primaria era en otras latitudes, más precisamente en Italia, a partir de la nueva normativa para acceder a la ciudadanía de aquel país (que restringe sólo para hijos y nietos de ciudadanos de aquel país), ese proyecto quedó en suspenso. “Ahora estoy viendo la posibilidad de por ahí reinsertarme en algún club local o en Buenos Aires. La idea es poder reinventarme y seguir con el tenis”, concluyó.